CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Benedicto XVI exhortó ayer a las autoridades sirias a respetar "la dignidad inalienable" de las personas, al recibir en el Vaticano  al nuevo embajador de Siria ante la Santa Sede, Husan Edin Aala. En la reunión, instó a que se implementen "reformas urgentes" en el país y a que cese la violencia en Oriente Medio y en el Magreb (norte de África).
"El camino para la unidad y la estabilidad de toda Nación pasa  por el reconocimiento de la dignidad inalienable de toda persona  humana, que debe ser el eje de las instituciones, las leyes y la  acción de las sociedades. Es importante dar prioridad al bien común y no a los  intereses personales o de partidos", sostuvo el pontífice en la audiencia diplomática donde el sirio presentó sus credenciales junto a sus pares de Moldavia, Guinea Ecuatorial, Belice, Ghana y Nueva Zelanda.
El Papa, citado por la prensa italiana, aseveró que los levantamientos de la llamada primavera árabe expresan el deseo de las sociedades de tener un futuro mejor. "Existe la esperanza de que se logre el cambio evitando la intolerancia, la discriminación, el conflicto y la violencia", planteó, al tiempo que reivindicó Siria como un ejemplo tradicional de tolerancia religiosa.
Su mensaje coincide con el endurecimiento de la represión armada contra las protestas por una democratización del régimen que conduce Bashar al Assad, donde más de 1.300 personas han muerto desde marzo. (AFP-DPA)